0381 | Horacio Banegas prepara un nuevo material en vivo desde Cordoba

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Horacio Banegas está en Córdoba desde hace cuatro días. El motivo es el recital y la grabación del disco El color de la chacarera II, que en formato vivo.

En esta oportunidad, a Banegas lo acompañan otros músicos de trayectoria. A ellos les tocará participar del segundo tramo de un espectáculo cuya duración está prevista en dos horas y media. Horacio hace un alto en la grabación para conversar sobre este proyecto.

–¿Cómo se van a organizar en esas dos horas y media?

–Abrimos con una primera parte en la que estamos en formato de cuarteto, y en la que hacemos un primer set que se llama “Impresiones”, que son nuestras impresiones sobre lo que es la música nativa de nuestra provincia hoy, con las sonoridades nuevas. La segunda parte es con invitados: Marcelo Gómez, Fabricio Rodríguez, Lisandro Márquez, Néstor Garnica, Sergio Galleguillo, Lucio, Alfredo y Jorge Rojas. Ahí hacemos de soporte musical para los convites.

Panoramas

–¿Cómo son esas impresiones sobre la música hoy?

–Hoy nosotros tenemos un sonido “eléctrico” porque consideramos que ha evolucionado todo. Yo vengo de un formato tradicional de botas, bombacha y haber cantado en quichua, y ahora las cosas cambian con la presencia de mis hijos en la banda. Hemos laburado una armonía hermosa de sonidos y creo que actualizar y darle frescura a la chacarera es simbólico y muy necesario para nosotros: es lo que nos permite rendirle culto a la idiosincrasia de nuestro pueblo.

–¿Cómo es la experiencia de hacer estos giros?

–Empecé cantando los clásicos de Santiago, del punto de referencia nuestro, pero cuando decidí cantar mis propios temas, salí en formato de banda con bajo, batería, teclado, bandoneón, flauta traversa y guitarra eléctrica. Eso para algunos tradicionalistas de Santiago ha sido una traición. Pero como los temas eran nuevos y necesitaban otro tratamiento, es que hoy salimos como banda. Nuestra propuesta fue madurando y ha ido creciendo y enriqueciéndose con los arreglos.

–¿En qué se traducen esos cambios?

–Estamos con este formato eléctrico; es más, estamos haciendo espacios de teatro de rock desde hace seis años, ya no son los teatros convencionales con butaca. Los lugares a los que vamos no son estrictamente folklóricos.

Manos a la obra

Banegas afirma que la chacarera santiagueña no es única y que hoy tomó una dimensión mucho más federal (cosa que ve provechosa). En la actualidad, según su parecer, hay un segmento importante de expresiones con raíz en distintas regiones y cada una ostenta su propia y particular coloratura.

En esa gama entraría, por ejemplo, Fabricio Rodríguez, cantautor con ocho discos de estudio como solista, en los que siempre apostó por una mixtura entre el rock, el pop y el folklore. Pero además, hay otros convocados, como los hermanos Rojas, que representan la expresión de la chacarera salteña, o Sergio Galleguillo, con un estilo bien riojano.

–¿Cómo se amalgaman presencias y estilos? Pienso puntualmente en músicos como Fabricio Rodríguez.

–Él trabaja una expresión nueva y nos parece interesante remarcarla en esta grabación de disco. Nos parecía que era intentar fusionar un color nuevo a la chacarera con los invitados.

La apuesta es el futuro

Cambian los estilos, se actualizan las formaciones y se evoluciona en materia de sonidos. A esto lo tiene muy claro la familia Banegas. Y en ese sentido, la propuesta bien puede funcionar como una búsqueda en el escenario de la música folklórica actual. Sobre eso, también opina Banegas.

–¿Cómo son las nuevas camadas de músicos?

–Hoy hay una generación de compositores, autores y músicos que tienen otra formación diferente a la nuestra. La mayoría estudia, cosa que antes no ocurría porque veníamos de hogares muy humildes y no habíamos tenido la oportunidad. El panorama es muy alentador, cada uno con su forma y expresión somos diferentes, vas encontrando visiones distintas de composición y de la ejecución de la música nativa de cada región.

–¿Y el público? ¿También cambió?

–Me ha tocado transitar distintas generaciones; entre los ’70 y ’80 se conservaba el formato tradicional y el público era tradicional, iban a los recitales a verlos sentados y comiendo una empanada. Del ’90 para adelante, empezó una generación nueva. Nosotros nos movemos en ambientes donde hay gente joven, generalmente estudiantes.

 

Fuente : http://vos.lavoz.com.ar/musica/horacio-banegas-socio-creativo-de-sus-hijos-y-con-otra-vuelta-para-la-chacarera

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