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El dato de 1,7% alivia la mente de la gente, pero es preocupante

De esta manera, los precios acumularon un aumento de 21,3% en los primeros ocho meses del año y la medición interanual se ubicó en 33,5% desde el 33,8% de julio, arrojando la primera baja desde abril.

«Si yo le pregunto a los argentinos tema inflación para juzgar a un Gobierno, la respuesta es aprobado porque, independientemente de los dichos del presidente con sus planteos fuera de la realidad que va a empezar con cero, que la emisión y todas las barbaridades que dice que son falsas, la inflación de 300 % anual está rondando el 30 %», analizó en LV12, Juan Manuel Gispert, politólogo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

En este sentido, dijo que «el Gobierno no cumplió con lo que dijo, pero la sociedad percibe que la inflación ya no es el principal problema. Con los distintos informes que elaboramos durante la gestión de Milei demostramos que el termómetro con el que se mide la inflación argentina, no está funcionando bien en un contexto donde el Gobierno ajusta tan fuerte la tarifa de los servicios públicos»

«El problema del INDEC es que la canasta subestima el peso de los servicios en el consumo de las familias argentinas», agregó.

La reacción del Gobierno tras conocer el dato de inflación

El presidente Javier Milei festejó en redes sociales y el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en redes sociales que la variación fuera la más baja desde junio del año pasado, cuando alcanzó el 1,6%.

Para Gispert «tiene con qué festejar porque el dato de 1,7 % alivia la mente de la gente, pero si nos ponemos profesionales a analizarlo es realmente preocupante«.

La preocupación de la población

El politólogo sostuvo que «la inflación puede ser mucha o poca, pero desde la perspectiva del laburante es cuándo le subió el salario respecto a los precios. El problema que estamos viendo en Argentina es que hace 30 meses los sueldos vienen perdiendo frente a la inflación».

«La preocupación de la gente ya no es la inflación, es la otra casa de la misma moneda que es poder adquisitivo, la morosidad de los préstamos, de las tarjetas de crédito porque la gente ya no llega a fin de mes», concluyó.

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