En detalle, la semana pasada la agencia Bloomberg atribuyó al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, una declaración que anticipaba un cambio en la política del Gobierno sobre el dólar: «Argentina tendrá tipo de cambio flotante muy pronto», detalló el portal.
Los rumores despertaron tensiones en la city que mira expectante tanto los movimientos del Gobierno y como los resultados de las elecciones del próximo domingo. En la víspera, el dólar volvió a encender las alarmas del mercado en la recta final hacia las elecciones generales. El dólar oficial, por su parte, quedó a un paso de los $1.500 y muy cerca del techo de la banda cambiaria, lo que obligó al Banco Central a intervenir nuevamente para contener la presión.
Pese a los esfuerzos oficiales, la tensión cambiaria persiste. El gobierno argentino intenta frenar la escalada mediante el swap por u$s20.000 millones de libre disponibilidad y una recompra de deuda soberana. El mercado local, por su parte, opera bajo una sola consigna: cobertura total hasta después del domingo.
FUENTE: Ámbito

