Un celular usado, un par de zapatillas de regular calidad o seis kilos de carne. Los $150.000 que se ofrecen como recompensa para quien aporte datos sobre la ubicación de los restos de Betty Argañaraz apenas alcanzan para una de esas tres cosas. Con ese monto, apenas se llena un tanque de nafta para salir a buscarla.
El monto era, originariamente, de $100.000 y fue ofrecido en 2007 mediante un decreto del entonces ministro del Interior Aníbal Fernández. Más tarde, la suma escaló a $150.000 y quedó anclada para siempre en ese nivel. En aquellos tiempos, esa cantidad equivalía, aproximadamente, a U$D 50.000. Hoy, no valen mucho más de U$D 100.
La humillante cifra todavía está publicada en el sitio oficial del Estado Argentino, junto a una foto de la docente desaparecida el 31 de julio de 2006. Es gestionada por el Programa Nacional de Recompensas, que depende del Ministerio de Seguridad Nacional.
Los montos que se ofrecen como recompensa para quienes aporten datos sobre personas desaparecidas, delincuentes prófugos o información para esclarecer delitos graves es siempre discrecional. La estipula en cada caso el Gobierno Nacional aunque, en algunos de mucha relevancia pública, también lo hace el de la Provincia.
Por ejemplo: en 2006, cuando Paulina Lebbos desapareció, el Gobierno de la Provincia ofreció $40.000 a quien aportara datos para hallar a la estudiante. Los hermanos Sergio y Marcelo Goitea, que hallaron el cuerpo, cobraron ese monto, que les alcanzó para construirse una casa cada uno. Un año más tarde, la Nación propuso otros $100.000 para quien permita hallar al asesino, pero eso nunca ocurrió.
Hallazgo del cuerpo de Paulina Lebbos, 2006. Foto: La Gaceta
Más cercana en el tiempo, la fuga del doble asesino Roberto Rejas movió al Gobierno de la Provincia a ofrecer $2 millones, en septiembre de 2021. Se desconoce si la persona que lo encontró en un camping de Salta cobró el dinero, porque se ofrece total reserva de su identidad para evitar represalias.
Por datos de Milagros Avellaneda y Benicio Coronel, desaparecidos en 2016, se ofrecen $10 millones. Por Daiana Garnica, vista por última vez un año más tarde, el incentivo es de $3 millones. Por la tucumana Mariana González, que falta desde 2014, no se ofrece nada. Para compensar, la Provincia anuncia un incentivo de $1 millón, que nunca se actualizó.
Quizás una de las recompensas más curiosas fue la que, sorpresivamente, actualizó el 8 de junio de este año el Ejecutivo provincial para quien encuentre a Ricky Puenzo, acusado de homicidio: un récord de $30 millones. Cuatro días después, Puenzo apareció.
En tanto, la recompensa por la docente tucumana nunca se actualizó. Los rastrillajes y las búsquedas febriles de hace 20 años se fueron espaciando y, finalmente, desaparecieron. La última alerta surgió en 2022, cuando un baqueano de El Cadillal conocido como “El Zorro” Mario Cornejo, que nunca dejó de buscarla, halló restos óseos. Sin embargo, se comprobaron que eran de un animal.
Un proyecto ignorado
En Tucumán existe una iniciativa que nunca fue tratada en la Legislatura: la de crear un Fondo Provincial de Recompensas. Presentado por la legisladora Silvia Elías de Pérez, propone incorporar al presupuesto una partida anual para el funcionamiento del programa, que deberá ser ejecutado por el Ministerio de Justicia.
La propuesta establece un piso mínimo equivalente a 1250 litros de nafta (unos $2,5 millones) y obliga a una actualización semestral automática. Prevé también un mecanismo de control institucional de rendición de cuentas y publicidad de su ejecución. Hace especial hincapié en la necesidad de preservar el valor real de los incentivos ofrecidos, para garantizar su efectividad. La iniciativa fue presentada en febrero de este año, pero todavía no figura en la agenda parlamentaria.

