La delegación noruega aterrizó en Greensboro, Carolina del Norte —su base de operaciones para la Copa del Mundo— con un enfoque nutricional que va más allá de los suplementos deportivos. La federación contrató a dos de los chefs más reconocidos del país, Aron Espeland —ganador de la Olimpiada Culinaria con Noruega en 2020— y Eirik Tufte, para trabajar junto al cocinero habitual del equipo y garantizar que cada comida refleje los estándares gastronómicos del país escandinavo.
“Poder estar en Estados Unidos y decir: ‘De hecho, conozco a la persona que recogió estos tomates o a quien pescó este fletán’, es realmente genial», afirmó Espeland al diario noruego VG. El chef reconoció que la operación logística no fue sencilla: “No es fácil volar a Estados Unidos con media tonelada de pescado”, dijo, y explicó que el equipo prefirió hacer pedidos escalonados para mantener la frescura de los productos en lugar de transportar todo de una vez.
El menú diario se estructura en cuatro comidas con formato de bufé libre. Los jugadores pueden elegir entre papas, pasta y arroz como base, mientras que las cenas se centran en pescado y pollo, con espacio también para tacos y cortes de carne. La filosofía detrás del plan alimenticio es clara: que los jugadores coman lo que siempre han comido, con los ingredientes que conocen, como forma de mantener tanto el rendimiento físico como la estabilidad anímica durante la competencia.
“También somos un poco extraños. Queremos lo que creemos que es bueno y trabajamos con los mejores ingredientes noruegos disponibles. Poder servirlo cuando realmente importa es algo de lo que nos enorgullecemos, tanto en lo personal como en el orgullo noruego”, añadió Espeland en declaraciones recogidas por VG. Según informó el medio sueco Omni, el equipo incluso viajó con una plancha especial para hacer gofres, un utensilio que los cocineros consideraron imprescindible.
Noruega regresa al Mundial tras 28 años de ausencia. La última participación del país fue en Francia 1998, con figuras como Ole Gunnar Solskjaer, Tore Andre Flo y Ronny Johnsen, y terminó en octavos de final ante Italia. Ahora, bajo la dirección del técnico Stale Solbakken, la selección enfrenta el torneo con una generación que genera expectativas distintas.
El delantero del Manchester City, Haaland, fue explícito sobre lo que representa este torneo para él. “Desde que debuté internacionalmente en 2019, mi gran objetivo ha sido llevar a Noruega a una Copa del Mundo y una Eurocopa», declaró a través de Reuters. “Hay mucha presión sobre mí, pero me gusta la presión”, agregó el delantero, quien también expresó su ambición de transformar a Noruega en una potencia futbolística a largo plazo.
El equipo disputará un amistoso preparatorio ante Marruecos el 7 de junio en Nueva Jersey antes de iniciar su camino en el Grupo I, que comparte con Francia, Senegal e Irak. El debut oficial está programado para el 16 de junio en el estadio Gillette de Foxborough, Massachusetts —recinto habitual de los New England Patriots y el New England Revolution—, frente al equipo iraquí, el menos favorito de la llave.

